miércoles, 19 de diciembre de 2012

SHOWS - THE DOORS EN MÈXICO (El Fòrum D.F., 1969)



MORRISON Y SU PERIPLO AZTECA


Aunque parezca increíble, The Doors tocaron en México, en forma casi clandestina durante una breve temporada de cuatro noches: 28, 29, 30 de junio y 1ro. de julio de 1969. Lo hicieron en un ambiente totalmente ajeno a quienes eran entonces su verdadero público: en un centro nocturno conocido como el Forum, que hoy ya no existe.

Tan clandestinas fueron estas presentaciones históricas que son escasas las fuentes a las que se puede acudir para saber cómo fueron dichos conciertos. En la biografía de Morrison "No one  here gets out alive", de Jerry Hopkins y Daniel Sugerman, apenas le dedican un par de páginas y su información no es del todo correcta.

En otra biografía, "Break on through", James Riordan y Jerry Prochnicky no hacen más que parafrasear la misma información de Hopkins y Sugerman. Éste último, por otra parte, en su obra "The Doors: The Illustrated History" simplemente se cita a sí mismo en el fragmento de la biografía escrita con Hopkins, aunque tiene la decencia de publicar algunas fotos de Jim en el concierto y de viaje por tierras aztecas.

Es un libro escrito por el mexicano Merced Valdés Cruz ("The Doors: Los Días Extraños") el que aporta un poco más de información, ya que transcribe fragmentos de crónicas de la época, aparecidas en revistas de rock casi subterráneas, todas ellas hoy desaparecidas, reconstruyendo las andanzas de Jim Morrison y The Doors en México.

Después del Incidente Miami y la consecuente cancelación de la gira y con los promotores de conciertos huyéndoles como de la peste, el grupo recibió la oferta de presentarse en México, por parte de Mario Olmos, un joven promotor, y Javier Castro, miembro del grupo Los Castro, que además era dueño de un centro nocturno conocido como El Forum, con capacidad para mil personas.

Originalmente la oferta era para presentarse en la Plaza de Toros México, que tiene un aforo de 48 mil personas. A The Doors les interesaba tocar ante tanta gente para demostrar que todavía podían arrastrar multitudes y que lo de Miami no era más que un incidente. Además, había la posibilidad de que se hiciera un concierto a beneficio de la Cruz Roja de la ONU en el hotel Camino Real. 

Esas eran las inciertas posibilidades que se abrìan a su camino, por lo que el grupo estaba bastante entusiasmado sobre todo porque les acababan de cancelar un par de conciertos en Honolulu. No había permiso para tocar en la Plaza de Toros, pero al ver el entusiasmo de The Doors por tocar en México y Olmos no quería desaprovechar la oportunidad. Entonces intentó conseguir permiso para el Auditorio Nacional pero tampoco tuvo suerte. Pidió prestados 20 mil dólares y le dijo a Castro que el grupo se podía presentar en El Forum cuatro noches a 5 mil dólares cada una. Sin contrato de por medio, se arrojaron a anunciar los conciertos con desplegados de una plana en los periódicos.

Al día siguiente se lanzaron a Los Ángeles, con los desplegados, el cheque y la seguridad de que, ante los hechos consumados, la banda no se negaría a tocar en México. Evidentemente, al manager del grupo, Bill Siddons, no le cayó muy bien la maniobra de los "jóvenes promotores" mexicanos, pero los contratos escaseaban y, además, sería buena experiencia para el grupo.

La prohibición del concierto en la Plaza de Toros México no se debió al aniversario de las movilizaciones estudiantiles de 1968 (como citan ciertas fuentes biogràficas), sino a que el gobierno había prohibido desde entonces cualquier manifestación juvenil masiva, mucho menos iba a permitir un concierto de rock y muchísimo menos con un grupo de tan "mala" fama como The Doors.

En este sentido, Hopkins cuenta que ya estando en México, Siddons trató de arreglar un concierto en un parque público (posiblemente en la Ciudad Universitaria), pero eso era todavía más impensable que en la Plaza de Toros, por lo que se menciona arriba. Siddons también quiso montar un programa de televisión de dos horas con el grupo, su música y sus ideas, pero nada se concretó.

Hopkins y Sugerman afirman que los recibieron a cuerpo de reyes, y que hasta había un tipo que los seguía a todas partes con una bolsita de cocaína para despacharla cuando quisieran. Es más, hasta conocieron al hijo del entonces Presidente Gustavo Díaz Ordaz, seguidor de la banda. En tanto, los periodistas encargados de cubrir el evento, Riordan y Prochnicky, señalaban que no pudieron conseguir alojamiento en los grandes hoteles, ya que se los negaban, por lo que tuvieron que hospedarse en la sección residencial de un pequeño hotel privado.

Pero también existen versones encontradas acerca de las reacciones que provocaron estos conciertos. Según Hopkins y Sugerman, "las actuaciones en México fueron de lo mejor que los Doors lograron en su historia. Eran mucho más populares en México de lo que se imaginaban, y el entusiasmo de los jóvenes hijos de millonarios que atestaban el club noche tras noche le permitía remontarse a alturas insospechadas en la ejecución de la música". Lo mismo asientan Riordan y Prochnicky, aunque con la salvedad de que consignan que la prensa local y el gobierno tenían sus reservas. Los llamaban "hippies" y los calificaron de "indeseables".

En el mencionado libro de Valdés Cruz, se reproduce una crónica de Víctor Blanco Labra aparecida en el número de agosto de 1969 de la revista Pop (ya desaparecida): "De las profundidades cavernosas del Underground (Rock Subterráneo o anti-comercial), surgió el show de los Doors en México, para perderse en una serie de poses que se desinflaron con el destrozo que hicieron de "Light my fire", en un espectáculo que fue de menos a más y desilusionó a los fans del foro".

Setlist:

01 When the Music’s Over
02 Break On Through
03 Back Door Man Roadhouse Blues
04 Crystal Ship
05 Wake Up
06 Light My Fire
07 Break On Through
08 The End

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